
Mitos de alcoholemia: las estrategias absurdas que no te salvarán de un positivo y por qué debes tomártelo en serio
El consumo de alcohol sigue siendo una de las principales causas de accidentes de tráfico. A pesar de las campañas de concienciación y la dureza de las sanciones, muchos conductores todavía recurren a estrategias absurdas y mitos para intentar dar negativo en una prueba de alcoholemia. Estos “consejos de barra de bar” no solo son falsos, sino que también reflejan una actitud irresponsable que pone en peligro la vida de todos en la carretera.
Como profesionales médicos, desmontamos estos mitos con base científica para que quede claro: la única forma real de dar negativo en una prueba de alcoholemia es no beber si vas a conducir. A continuación, analizamos los mitos más extendidos y por qué no funcionan.
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Comer mucho pan o aceite para absorber el alcohol
El mito: Comer alimentos grasos o con carbohidratos, como pan o aceite, absorbe el alcohol en el estómago y evita que pase a la sangre.
La realidad médica: Lo que comes puede retrasar la absorción del alcohol, pero no lo elimina ni impide que llegue a la sangre. El alcohol ya ingerido se metaboliza en el hígado, un proceso que no se acelera con la comida. Da igual que te atiborres de pan, aceite o churros: si has bebido, darás positivo.
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Tomar café o ducharse con agua fría para “despertarse”
El mito: El café o una ducha fría "te espabilan" y eliminan el alcohol más rápido.
La realidad médica: Ni el café ni el agua fría afectan la eliminación del alcohol en el organismo. Lo único que hacen es enmascarar momentáneamente el sueño o la sensación de embriaguez, pero el nivel de alcohol en sangre (TAS) sigue siendo el mismo. Si soplas, la máquina no se dejará engañar.
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Chupar limón, caramelos o mascar chicle
El mito: Los caramelos, chicles o el limón “camuflan” el aliento alcohólico.
La realidad médica: Las pruebas de alcoholemia no miden el olor del aliento, sino la concentración de alcohol en el aire espirado, que refleja la cantidad de alcohol en sangre. Los chicles solo enmascaran el olor, pero no el resultado. Es como poner colonia para disimular que no te has duchado: un parche inútil.
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Hacer ejercicio o respirar fuerte antes de soplar
El mito: Hacer flexiones, correr o "hiperventilar" reduce el nivel de alcohol en el aliento.
La realidad médica: El alcohol en sangre pasa a los pulmones y de ahí al aire espirado. Respirar más fuerte no disminuye la concentración de alcohol en sangre. Lo que puedes conseguir con el ejercicio es sudar un poco, pero el metabolismo del alcohol sigue siendo lento e independiente de tu actividad física.
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Beber agua o masticar granos de café
El mito: Beber mucha agua diluye el alcohol o los granos de café “lo neutralizan”.
La realidad médica: El alcohol ya absorbido no se diluye con agua, ni los granos de café lo “neutralizan”. El alcohol circula por la sangre hasta que el hígado lo metaboliza, un proceso que lleva tiempo (aproximadamente 1 hora para metabolizar una unidad de alcohol). El café solo te dará un mal sabor en la boca.
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Esperar una hora y todo solucionado
El mito: “Espera una hora por cada copa y ya está”.
La realidad médica: Aunque el cuerpo metaboliza el alcohol a un ritmo aproximado de 10-12 gramos por hora (una copa de vino o caña), este ritmo varía según tu peso, sexo, edad y metabolismo. Si has bebido mucho, necesitarás varias horas (o hasta días) para eliminar completamente el alcohol. Las matemáticas de barra de bar no funcionan.
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Soplar suave o con trucos raros en la boquilla
El mito: Soplar muy flojo, colocar monedas o usar un tubo trucado “engaña” al etilómetro.
La realidad médica: Los etilómetros modernos son precisos y tienen sistemas para detectar trucos, como el flujo de aire insuficiente. Si no soplas bien, te harán repetir la prueba o usarán otra máquina más avanzada. Los trucos solo alargan tu bochorno y te exponen a más sanciones.
La verdad absoluta: cómo dar negativo en la prueba de alcoholemia
Si de verdad quieres evitar un positivo, aquí tienes las únicas pautas seguras:
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No bebas si vas a conducir. Así de simple. Cualquier cantidad de alcohol afecta tus reflejos.
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Si bebes, busca alternativas: un taxi, transporte público, un conductor designado o aplicaciones de movilidad.
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Duerme lo suficiente y espera el tiempo necesario. Si bebiste la noche anterior, podrías seguir dando positivo a la mañana siguiente.
Conclusión: tu vida vale más que un mito
Los mitos para esquivar la alcoholemia son eso: mitos. Desde el punto de vista médico, ninguno de ellos funciona. Lo único que hacen es ponerte en riesgo a ti y a los demás. No seas parte de las estadísticas de accidentes de tráfico por consumo de alcohol. Conduce con responsabilidad o no conduzcas. La decisión está en tus manos.